Mejor sudar

Madama de Silgar, Sanxenxo“Que la inspiración me encuentre trabajando”; una conocida cita de Picasso con la que no puedo estar más de acuerdo. Perseverar ante la adversidad puede dar sus frutos.

Dado que el primer párrafo ha quedado digno de libro de autoayuda, me explicaré mejor: me refiero a las pequeñas adversidades. No las grandes y ominosas que te pueden cambiar la vida, sino esas pequeñitas que hacen que la bolsa del equipo parezca más pesada, y el sofá más acogedor. Con un poco de suerte, encontraremos muchas más de éstas que de aquellas. Pero vayamos a lo fotográfico:

Procuro dedicar una tarde por semana a fotografiar obra personal. Hace tiempo persigo un proyecto de paisaje nocturno que me relaja, me enfoca (perdón por el doble sentido fácil) y me ha llevado a un nivel al que no podía sino aspirar hace apenas unos meses (nunca he sido un buen fotógrafo de paisaje).

Esa tarde, sin embargo, todo pintaba mal. Tiempo plomizo y sin gracia, un cielo monótono que nada bueno presagiaba, y una luz triste y grimosa como fluorescentes de oficina bancaria. Además, no tenía muy claro dónde ir. Hacía ya semanas que tenía en mente una imagen de la Madama de Silgar en Sanxenxo (Pontevedra), pero Google Earth insistía en que el ángulo bueno para la escultura era pésimo para el fondo. Sin un plan mejor que atacar, me dirigí hacia mi objetivo algo desganado.

Una vez allá, y con una hora escasa hasta el ocaso, caminé el paseo de la playa buscando el lugar adecuado. Por supuesto, Google tenía razón y no había foto en el ángulo bueno para la escultura. Además, el mar estaba lleno de pequeños pesqueros que, aunque pintorescos, no favorecían el enfoque minimalista que tenía en mente. a estas alturas, la bolsa y el trípode me pesaban ya una barbaridad y auguraban una espantá inmediata.

Unos cuantos disparos de calentamiento vaticinaban lo peor. La luz era cada vez peor, el cielo era de un gris uniforme que ni pintado a pistola. Empezaron a caer unas gotas que me recordaron que me había dejado el impermeable y el paraguas en el coche. A los pocos minutos llovía seriamente, el equipo se mojaba, la bolsa pesaba quintales, y en mi cabeza ya sólo rondaba un café caliente.

Pero había venido a tomar una nocturna, y todavía no había anochecido del todo. Plegar ahora suponía tirar por la ventana la tarde, el gasto de autopista y combustible, declarar la derrota y no tener nada que mostrar a cambio del esfuerzo y la mojadura. Si espero a que sea de noche, cuando ya no hay nada más que hacer, me iré derrotado, pero al menos lo habré intentado. Al menos la inspiración me puede coger trabajando.

Múltiples disparos sin gracia. Me entretengo fotografiando gaviotas a quince segundos de exposición. Los barcos del fondo, las rocas cercanas, otro ángulo diferente de la Madama.  Parezco gilipollas corriendo con el trípode de aquí para allá bajo la lluvia. Por fin ya es de noche, estoy listo para irme y no tengo más que morralla. Pero justo entonces, por el sur parecen romperse las nubes, dejando pasar algo de claridad y variación tonal. Un nuevo cambio de posición para, al menos, aprovechar esa oportunidad. Un disparo. Espera, a ver. Otro. Tres minutos de exposición a estas alturas, ya no veo lo que estoy fotografiando y si pierdo el foco no podré enfocar de nuevo con esa luz.

De repente, a mitad de exposición, una luz brilla detrás de mí: en una farmacia se ha encendido una pantalla de video gigante, y a tal intensidad que proporciona justo el relleno frontal que necesitaba para marcar la diferencia. Cargado de curiosidad, compruebo la imagen en pantalla: ¡parece buena! ¡y está a foco! pero… ¿qué es eso de arriba?

Garza-detalle

Es una garza. Se ha posado en la estatua y ha permanecido inmóvil toda la exposición. Está tan oscuro que no la había visto. Pero ahora, bajo la lluvia, la luz ha cambiado, las nubes del fondo me han dado una oportunidad, he tenido ayuda de una pantalla de video, y un ave oportuna ha puesto la el punto a la i.

No ha venido a visitarme la inspiración. Pero la suerte me ha encontrado trabajando.

La guinda a esa noche, en el próximo post.